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Enfrentándolo todo

Por Martin Lloyd Jones

Hay mucha gente que dice: “¿Se están ocupando ustedes sólo de asuntos de experiencia personal, mientras el mundo anda como anda? ¿Qué, no ha leído usted su periódico, o por lo menos oído la información en la radio? ¿Qué, no ven ustedes cómo anda nuestro mundo? ¿Por qué no hacen algunas declaraciones sobre la situación mundial, o sobre la situación en que se encuentran las naciones?”

Mi respuesta ante tanta palabrería es siempre la siguiente: Lo que yo, o un buen número de predicadores, o la Iglesia Cristiana entera, pudiéramos decir acerca de la situación total, tal vez no afectaría en nada. Durante muchos años la Iglesia ha estado hablando de política y de la situación económica, pero sin efecto aparente. Ése no es asunto que deba atender la predicación cristiana.

Lo que ésta debe hacer es entregarle a la gente el siguiente mensaje: “En este mundo de incertidumbre, donde ya hemos experimentado dos guerras mundiales en el lapso de un cuarto de siglo, y donde tal vez tengamos que enfrentar una más, y cosas aún peores, queda la pregunta: ¿Cómo va usted a enfrentarlo todo? ¿Cómo podrá hacerle frente atado? En mi opinión, ofrecer mis puntos de vista sobre política internacional no ayuda a nadie; gracias a Dios, hay algo que sí puedo hacer: puedo hablarle a usted de algo, de un camino que, si usted lo sigue y lo practica, lo capacitará para decir, con el apóstol Pablo, ¡Soy fuerte! Estoy listo para todo lo que pueda suceder, sea la paz o la guerra, la libertad o la esclavitud, la bondad de la vida que durante tanto tiempo hemos conocido, o algo enteramente diferente; ¡estoy listo para afrontarlo!

Debo repetir que esto no significa una conformidad pasiva con aquello que está mal. De ninguna manera. Pero sí quiere decir que estamos preparados para cualquier cosa que pueda venir:

Filipenses 4:11-13 He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

 

Fuente: www.siguelamatadando.com