¿LLAMADOS O ACOMEDIDOS?

En el servicio a Dios observamos dos tipos de personas:

  1. Los que son llamados por Dios.
  2. O los que son acomedidos.

En la Biblia vemos a hombres y mujeres llamados por Dios, y encontramos en ellos ciertas características como la consagración.

Hoy en día las iglesias están llenas de acomedidos y no de gente llamada por Dios.

 

I.- ¿Quién es el que llama al ministerio?

Leer Ex. 3: 1-6

Antes de establecer bíblicamente quién llama al ministerio, hagamos un recuento de quién era Moisés:

Moisés hijo de la hija de Faraón, fue recogido por la hija de faraón y preservado por la gracia de Dios para cumplir el propósito por el  cual él había nacido, después de que él fue preparado en toda la sabiduría de los egipcios y viviendo como uno de ellos (Hech 7:30- 34) llegó el momento en el que se dio cuenta de que él había nacido para ser un libertador, pero Moisés movido por su compasión humana mató a un egipcio que estaba maltratratando a uno de sus hermanos y esto lo hizo huir. Después llega a encontrarse con el sacerdote de Madián donde conoce a Sefora  su futura esposa, y pasados cuarenta años el Ángel de Jehová se le aparece en el desierto en una llama de fuego en medio de una zarza.

A)   Ex  3:2 ¿Qué miró Moisés?

Miró la zarza, esta ardía en fuego y no se consumía. Comúnmente un arbusto seco como la zarza al ser quemada tiene poco tiempo de duración antes de que el fuego la consuma.

B)    Ex  3:3 ¿Qué dijo Moisés?

Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema.

C)    Ex 3:3 ¿Cuando Dios llama nuestra atención qué debemos hacer?

Moisés tomó una decisión, fue a ver por qué razón la zarza no se consumía.

D)   Ex 3:4 ¿Qué hizo Dios?

Querido lector, ¿Crees que Dios esté atento a nuestra decisión? v. 4 “y viendo Dios que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza”.

¿Quién es el que nos llama?

Dice  la escritura que Dios lo llamó, no fue una emoción de parte de Moisés.

 

II.- ¿Qué pasa con los llamados?

El que es llamado aquiere un compromiso, que implica:

  1. Consagración.
  2. Responsabilidad.

Por eso debemos de cuidar en el servicio a Dios el ser llamados y no acomedidos. ¿Por qué? Porque el llamado por Dios sirve por amor y no sólo suple una necesidad.

¿Cómo se debe ejercer el ministerio?

1.- Respondiendo al llamado (v.4)

2.- Siendo apartados para Él, como lo fue Moisés.

¿Qué le dijo Dios a Moisés en esa decisión de acudir al llamado? Ver. 5 …quita las sandalias de tus pies porque el lugar que pisas es tierra santa.

Los pies simbolizan el caminar con Dios, y en el nuevo testamento todos los que hemos nacido de Dios y hemos sido llamados estamos limpios por el sacrificio de Cristo, sólo necesitamos limpiar nuestro caminar diario con Dios para servirle con excelencia y el propósito de Dios se cumpla en nuestra vida como maestros siendo útiles en las manos del Señor trazando bien la palabra de verdad; y para esto el que es llamado va a pagar un precio alto por servir a Dios, cada estudio que se prepara será en un negarnos a nosotros mismos, escogiendo la mejor parte.

Moisés fue llamado por Dios y consagrado al servicio del Señor, no le importó el precio que tenía que pagar.  El llamado que Dios  le hizo le trajo demandas de apartarse  de las cosas del mundo,

Moisés tenía una posición muy privilegiada y la sabiduría de los faraones, pero decidió dejar los deleites del mundo para apartarse para Dios.

Esta experiencia de Moisés nos hace reflexionar que cuando una persona es llamada por Dios es capáz  de obedecer  y ser dócil en las manos del Señor  en la tarea que se le ha encomendado.

III.- ¿Qué pasa con los acomedidos?

Los acomedidos son aquellos que pretenden ayudar pero su concepto de servicio no es conforme al concepto de Dios, sirven cuando quieren y pueden, no tienen carga por la obra de Dios ni responsabilidad, porque Dios no los ha llamado. Tratan de ayudar pero sin tener un compromiso, su vida es un completo desorden, se manejan más por los sentimientos que por la razón bíblica, sirven pero no le dan mucha importancia a la formación de los niños y a su propia formación, su vida esta llena de justificantes, siempre excusándose por sus fallas sin sentir una verdadera convicción. Es como aquéllos dos hombres que llevaban un mensaje al Rey, dice la palabra de Dios que estos dos hombres corrían, pero uno, el más joven, corrió más rápido que el otro y llegó  primero con el Rey.  Cuando el Rey le preguntó cuál es el mensaje, este joven dijo: yo se que hay un mensaje  pero no se cuál es; enseguida llegó el otro que también corría, y el Rey le preguntó cuál es el mensaje y este le declaró el mensaje.

El llamado de Dios es como una carrera, debemos saber cuál es el propósito de la carrera en la  que hemos sido inscritos .

Así los que hemos sido llamados por Dios, sabemos que Dios nos llamó y que debe de haber un compromiso en el llamado, que debemos estar consagrados a Él y prepararnos para tener alimento sólido que dar a los niños y no dar la impresión de que somos acomedidos  .

¿Y  TÚ EN  QUÉ  SITUACIÓN ESTÁS, ERES LLAMADO O ACOMEDIDO?



CONSTRUYENDO UN EDIFICIO

Visión de Dios respecto de la iglesia infantil.

 Desde el punto de vista de Dios:  A través  del tiempo, observando las iglesias, me di cuenta de que muchos niños corrían de un lado para otro sin rumbo fijo, sin que se tuviera para ellos un deseo de enseñarlos en la palabra de Dios. Los adultos  cómodamente  sentados recibiendo lo que Dios tenía para ellos mientras  escuchaban el sermón, sin entender que los niños forman una parte muy importante en el corazón de Dios; de tal forma que en el pensamiento de padres y maestros ni siquiera existe la intención de cuidar niños y mucho menos de enseñarlos.

CONSTRUYENDO UN EDIFICIO, está basado en  la figura que toma el apóstol Pablo de que nuestra vida, o la vida de estos niños es como un edificio, y que la función  de padres y maestros es formar el carácter de los niños  a la imagen de Dios.

¿Cómo se alcanza esta meta?  Si reflexionamos sobre la figura del edificio, éste no puede ser edificado si no tiene un fundamento, ese fundamento es Cristo y a través de la palabra viva ponemos fundamento en sus vidas, un cimiento que será inamovible, y sobre ese fundamento edificaremos un poquito aquí y un poquito allá. Pero el apóstol Pablo dice: mira cómo sobre edificas, la responsabilidad de un maestro es enseñar la palabra de Dios a los niños, el maestro no es un entretenedor de niños, ni un tipo de niñero(a), pero sí es un constructor de vidas, formando así el carácter del niño y dándole la oportunidad de nacer de Dios a través de la exposición de las Sagradas Escrituras, pues ellos nacerán por el agua y el Espíritu.  El maestro es un sembrador de la palabra de Dios siempre con la esperanza de ver crecer en ellos el fruto, y para ello se necesita preparación. ¿Cómo se da esa preparación? Dios se encargará de levantar gente clave, gente llamada por Él para equipar a sus maestros, quizás una vez a la semana se pastoreará a maestros que han sido llamados por Dios, para formarlos y a la vez formar a nuestros niños, ya que formando maestros formamos niños. Parte  de su capacitación será el enseñarles  a conocer las características de los niños desde el punto de vista de la naturaleza caída y así concientizar a los maestros sobre la manera más efectiva de enseñar la palabra de Dios, bajándola al nivel de los niños; enseñándoles también cómo preparar sus lecciones con fundamento bíblico y cómo organizar sus horarios en el contexto de los salones de clases, cómo preparar material, y sobre las diversas herramientas para traer versatilidad a sus lecciones; así mismo, brindar un medio ambiente donde se les puede desarrollar en todas las áreas: físico, mental, espiritual y social.

Nuestra visión es enseñar sobre la centralidad de Cristo, quién es Jesucristo y que de Él partan todas las doctrinas; es importante enseñar principios y doctrina.

El maestro necesita ser llamado por Dios, preparado, pastoreado, santificado por la palabra y nos estamos dando a la tarea de equipar maestros poniendo a tu disposición diferentes herramientas que seguramente serán de mucha utilidad.

¡Bendiciones!

 

Vicky de Olivares.

Directora Iglesia Infantil.